Condena millonaria para dos empresas por publicidad engañosa

La Justicia provincial condenó por publicidad “engañosa” a dos empresas de medicina prepaga a indemnizar con 150 mil dólares a una afiliada que en 1997 debió someterse a una compleja operación en Estados Unidos luego de que le detectaran neurofibromatosis, una gravísima enfermedad con riesgo de vida y confinamiento seguro a una silla de ruedas. El fallo, inusual por el tiempo transcurrido y las características del caso, advierte sobre la manipulación de los consumidores a través de información poco clara con el objetivo de captar socios y promocionar productos, lo cual en este caso derivó en falta de cumplimento del contrato. La sentencia no está firme y podrá ser apelada ante un Tribunal superior.
María Laura M. hoy tiene 45 años y cuando era pequeña le detectaron una enfermedad grave y muy rara: neurofibromatosis. La afección se traduce en trastornos del sistema nervioso que provocan tumores que crecen alrededor de los nervios (ver aparte).

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De sólo leerla, su historia clínica provoca dolor. “En el año 1978, a los 8 años, le realizaron una clitoridectomía parcial por un megaclítoris. En 1993 le practicaron electrocoagulaciones de neurofibromas en la vejiga. En 1999 fue operada de neurofibromas y exceso de tejido en la vulva. En 2000 nuevamente la operaron en la zona crural y el muslo izquierdo, además de sufrir elefantiasis de la pierna izquierda.
La mujer era afiliada a Medicus desde 1983. En agosto de 1989 decidió ampliar el servicio a otro más completo y de alto costo que su prepaga lanzó en alianza con Osde. En la publicidad,  se ofrecía cobertura en otros países para casos de alta complejidad. “Protección sin fronteras”, rezaba el eslogan de un abono que costaba 300 pesos por ese entonces.
Ante la situación desesperante de su salud, el riesgo de vida o el confinamiento a una silla de ruedas y luego de hacer múltiples consultas con profesionales y especialistas nacionales, en 1997 María Laura decidió operarse en el Twin Cities Spine Center de Minnesota (Estados Unidos).
Como sabía que contaba con la cobertura total de su prepaga, la mujer invirtió sus ahorros (algo así como 73.880,72 dólares) para una intervención quirúrgica que resultó exitosa. Aunque la enfermedad persiste al día de hoy, alivió sus padecimientos y le mejoró la calidad de vida.
Cuando regresó a Rosario, realizo la gestión ante Medicus-Osde por el reintegro del dinero, pero como respuesta recibió no más de 4.000 pesos.
Frente a ese panorama en 1997 comenzó un litigio judicial en el fuero civil y comercial contra las prepagas por incumplimiento de contrato y para que le reintegren el dinero de la operación. Relató los sufrimientos a lo largo de casi toda su vida y la necesidad de someterse a la cirugía.

Nada fácil. “Como se puede interpretar, la vida de María Laura no ha sido fácil en lo que respecta a su salud y felicidad. Pero esta parte insiste en dejar en claro, por ser fundamental a la causa que nos interesa, lo que significa ser portadora de neurofibromatosis”, recalcó en su alegato final el abogado que patrocinó a la mujer, Aldo Bilbao Benítez.
Lo concreto es que después de 18 años la jueza subrogante Civil y Comercial Nº 2, Julieta Gentile, le dio un cierre al caso. En base al articulado del nuevo Código Civil y de la ley del consumidor, determinó que la afiliada fue víctima de publicidad “engañosa” y emitió el veredicto condenatorio contra la fusión Medicus-Osde, fallo que no está firme porque los demandados tienen plazo para apelar.
“Es indudable que la actora reformuló el contrato con la legítima expectativa de ser atendida en el extranjero porque la enfermedad que padece requería un tratamiento con alto grado de especialización, que en 1997 sólo se ofrecía en Estados Unidos”, referencia la jueza.
Y recuerda que la situación quedó demostrada por el relato de un reconocido traumatólogo de la ciudad que fue convocado como testigo de la causa y de otro perito profesional, quienes aseguraron que en Argentina eran “muy escasos” los antecedentes de la enfermedad y no había tratamientos.
La magistrada pone énfasis en el engaño contractual al recordar que de la “propia folletería y cartillas bajo el título «cobertura internacional» se promocionan atenciones médicas en el exterior para intervenciones quirúrgicas y casos de alta complejidad. Y se mencionan algunas clínicas con la alta tecnología”. Y confirma que el tratamiento de María Laura “es de alta complejidad, sin dudas”.
“Esta publicidad inductiva, y hoy vemos engañosa, puesto que elude la obligación asumida contractualmente, es que lleva a la actora a contratar el plan ofrecido, que implica un esfuerzo en el pago de la cuota”, resume Gentile.
La jueza interpreta que “ninguna persona, sobre todo cuando hablamos de un problema de salud gravísimo, congénito y preexistente, quiere ir al exterior a operarse y someterse a estudios, tratamientos y erogar sus ahorros de forma caprichosa”. Y recordó que la prepaga “conocía perfectamente la patología que padecía su afiliada”.
Sobre la estrategia defensiva de las empresas, la funcionaria remarca que “no puede ampararse en el supuesto equívoco de la actora, puesto que de ser así, el mismo obedece a un claro incumplimiento de lo establecido la ley del consumidor en cuanto al deber de información que pesa sobre las empresas”.
Para la magistrada, “la información es un derecho del consumidor que tiene el objetivo de equilibrar las asimetrías que existen entre las partes”.
Tras acumular pericias médicas, contables y prueba que avaló el reclamo de la afiliada, finalmente la jueza condenó en forma “solidaria a Medicus SA y Osde a indemnizar a la actora con 73.880,72 dólares más un interés anual del 6 por ciento a computarse desde el momento de la operación. Eso eleva la reparación económica a casi 150 mil dólares.
Una rara y muy grave enfermedad genética

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la neurofibromatosis es una enfermedad grave, que genéticamente causa un trastorno neurológico determinado con una prevalencia de alrededor de 1 en 4.000 nacimientos. La dolencia afecta a ambos sexos y no distingue grupos étnicos. Abarca dos trastornos distintos que tienen en común la predisposición para el desarrollo de tumores de la vaina nerviosa.
Entre los signos y síntomas de la enfermedad, los manuales médicos señalan la existencia de seis o más manchas marrón claro en la piel (llamadas manchas “café con leche” que miden más de 5 milímetros de diámetro en los niños, o más de 15 milímetros en los adolescentes y adultos.
Además, el desarrollo de dos o más neurofibromas, pecas en el área de la axila o la ingle, dos o más crecimientos en el iris del ojo (conocidos como nódulos de Lisch).
También puede presentarse  tumor en el nervio óptico (glioma óptico), desarrollo anormal de la columna (escoliosis), el hueso de la sien (esfenoides) del cráneo, o la tibia (uno de los huesos largos de la espinilla).
La neurofibromatosis se transmite genéticamente, entre familiares de primer grado.

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